Magistratura: complicaron al juez Maraniello acusado de acoso sexual


“Se sacaba y no tenía límites”. Con esa contundencia, una secretaria privada definió, este martes y ante la presencia del acusado, el comportamiento del juez federal en lo Civil y Comercial, Alejandro Patricio Maraniello, durante su declaración ante el Consejo de la Magistratura que agrava su ya comprometida situación.
El magistrado -a cargo del Juzgado Federal en lo Civil y Comercial N° 5- que saltó a la luz pública por intentar censurar audios de Karina Milei por la causa Andis, enfrenta ahora un aluvión de testimonios que revelan un estándar de conducta y el florido abanico de posibles delitos que van desde abuso sexual y maltrato laboral hasta hechos de corrupción, cometidos dentro de su juzgado y en ejercicio de la magistratura.
María Francos, exjefa de Despacho y secretaria privada de Maraniello cuando este subrogaba el juzgado N° 6, brindó, en su testimonio, un relato crudo sobre el clima de violencia que imperaba bajo su mando. Según la testigo, el juez “perdía el equilibrio” y el maltrato era una constante presencial, a pesar de mantener las formas por mensajes de texto. “No volvería a trabajar con Maraniello, no resignaría mi paz espiritual por nada”, sentenció Francos.
En su declaración también denunció que el magistrado utilizaba recursos y personal del Estado para financiar y gestionar su entidad privada, la Asociación Argentina de Justicia Constitucional (AAJC).
El testimonio de Francos no es un hecho aislado, sino que se suma a un rompecabezas de conductas inapropiadas que otros jueces de cámara ya habían expuesto. El ex camarista Guillermo Antelo relató que Maraniello imponía a sus empleadas un estricto código de vestimenta que incluía “pollera y tacos”.
En los pasillos de tribunales, a las empleadas que ocupaban esa función se las conocía despectivamente como “las azafatas” o “las Maraniellas”, obligadas a lucir colores de uñas específicos y un maquillaje excesivo.
Más grave aún es el relato de Antelo sobre el contacto físico no consentido: “Todos los días entraba a su despacho, la agarraba de la cintura y la besaba”, contó en referencia a una secretaria privada.
Por su parte, la jueza de Cámara Florencia Nallar aportó que una de las víctimas se encontraba en un estado “deplorable e impactante” y relató que el juez solía convocar a empleadas a su domicilio particular con excusas laborales.
La investigación sobre Maraniello también roza el escándalo por tráfico de influencias. Se lo acusa de desviar fondos del juzgado hacia la AAJC, una asociación que presidía y que contaba con auspiciantes -cuanto menos- polémicos. Entre ellos, laboratorios vinculados a Ariel García Furfaro, procesado y detenido por la causa del fentanilo adulterado, quien habría financiado viajes y actividades de la entidad del juez. Además, se denunció que los ascensos dentro del juzgado estaban supeditados a que los empleados aceptaran trabajar para esta asociación privada.
El nombre de Maraniello se hizo conocido para el gran público cuando, a través de una medida autosafistativa, solicitó una cautelar para prohibir la difusión de audios de Karina Milei grabados en la Casa Rosada.
El acusado, ordenó “el cese inmediato de toda difusión” de lo que consideró “contenido injurioso, calumnioso y agraviante” en “cualquier soporte…” prohibiendo en aquel momento “futuras publicaciones de contenido de similares características”.
El planteo, que fue rechazado por la Sala D de la Cámara Civil, indicó que “No se encuentran reunidos los requisitos para acceder a la medida peticionada, puesto que una solución como la adoptada dentro de este ámbito provisional importaría una limitación al derecho a la información y a la libertad de expresión… No puede discutirse que la libertad de expresión es la piedra angular de la existencia misma de una sociedad democrática, es por eso que tanto nuestra Carta Magna (art. 14) como la mayoría de los tratados internacionales, contempla y ampara la libertad de expresión y de información, condenando cualquier tipo de censura previa”, señalaron en su resolución los camaristas Gabriel Rolleri, Maximiliano Caia y Juan Manuel Converset.
No conforme con dicho resultado, el magistrado intentó, sin éxito, otra medida similar para que no se publicaran datos sobre las denuncias de acoso en su contra.
Hoy, el futuro de Maraniello, quien tiene expedientes en el Consejo por presunto mal desempeño de sus funciones: cinco por acoso y abuso sexual a empleadas de su juzgado, por por abuso de poder y desvío de fondos para una organización judicial que preside y por retardo en resolver causas, pende de un hilo en el Consejo de la Magistratura.
La Comisión de Acusación –expediente N° 154/25- presidida por el consejero Alberto Maques, y que tiene como instructor al senador Luis Juez, analiza las pruebas que podrían llevarlo a la suspensión y a un juicio político para su destitución.
Fuente: www.clarin.com



